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| Nota de tapa: Dolores Barreiro |
| "Por fin me
animé a dar el gran salto" |
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Este año cumplió 34 y un preciado sueño de antaño: el de fundar, luego de despojarse de sus miedos, su primera marca de ropa, Holi, inspirada en los colores, estilos y telas de la India. Feliz con la novedad, la modelo habla además de su vida, de la búsqueda de felicidad, de la Argentina insegura
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Sabía que contaba con ciertas “ventajas comparativas”: el conocimiento de un mundo que transita con éxito hace quince años, un bagaje cosmopolita y fashion y el apoyo incondicional de su familia y amigos (incluidos varios diseñadores top) y sin embargo, perjura que los miedos, dudas e incertidumbres estaban a la orden del día. Y hoy, a más de un mes de inaugurar Holi, la boutique y marca de ropa que instaló en plena Recoleta, ese sentimiento mutó en otro más intenso: el agradecimiento. “Autodidacta sí, autosuficiente jamás”, asegura y enseguida comparte la larga lista de la gente que ayudó en la iniciativa: ya sea con el armado del local (tarea en la que aportaron tanto su amiga y pintora Inés Repetto como la escenógrafa Dolores Saavedra), con el diseño del logo (obra de su primo, el artista plástico Dani Dan) o con el multitudinario apoyo vía web (la marca ya cuenta con más de ¡once mil! fans en Facebook). Así, a bordo de un fin de año a puro plural (que incluye, por supuesto, a su numerosa familia compuesta por sus tres hijos (Valentino, Salvador y Milo) y a su marido Matías Camisani, Dolores nos recibió en su flamante local para charlar de todo: de la moda, la felicidad, la culpa, los modelos de familia y las ganas de repetir un 2009 excelente en el que por fin, se “animó a dar el gran salto”.
-En principio Dolores, y apelando a tu sinceridad, ¿ninguno de los diseñadores que conocés se sintió invadido por este nuevo proyecto?
-No, ¡en absoluto! Fueron tan buenas sus respuestas que ni yo misma lo puedo creer. Desde Benito Fernández, que vino antes que nadie y me regaló un hermoso almohadón, hasta Martín Churba, que tiene su local a una cuadra de acá y el otro día pasó a felicitarme, todos tuvieron la mejor onda conmigo. Por supuesto que yo misma me pregunté: “¿me seguirán contratando los diseñadores, las marcas? Peor aún: ¿me convendrá que me sigan contratando? Y la verdad es que cuando una es optimista y está segura de lo que hace, todo fluye y aparecen propuestas como la de Roby que no sólo me eligió como cara de su nuevo hairspray, sino que me permitió hacer la campaña con los vestidos de mi marca. Como me dijo Giordano el otro día, el vaso hay que verlo siempre medio lleno. Es así, la energía positiva es lo único que nos salva. Estoy convencida de eso.
-¿No se corre con eso el riesgo de caer en una mirada naïf de la vida?
-No me siento naïf: soy muy consciente de que vivimos en un país como la Argentina, y en una época hipercomplicada en la que, por ejemplo, hay entre muchas comillas, 14 por ciento de desempleo... Pero si te fijás sólo en eso, ¿qué te queda? Irte o no hacer nada. Ninguna de las dos opciones son para mí.
-¿Y cómo vivís esta época tan complicada? Como habrás escuchado, muchos famosos salieron a opinar sobre la inseguridad...
-Sí, todos titularon: “los famosos hablan de la inseguridad”, ¡qué pavada! La inseguridad es un tema terrible, que nos aqueja a todos y si el famoso habla, bueno, hay que tomarlo como tal, como la opinión de un ciudadano más. De todos modos, entiendo que muchos de ellos están más expuestos que los demás y que de ahí puede nacer su preocupación ¿Quién no piensa que Tinelli es millonario? ¡Todo el mundo!
-Y a vos, ¿ese riesgo no te toca?
-Supongo que sí, de hecho, a tres días de abrir el local me rompieron el auto en un semáforo y me robaron todo, la cartera con plata, contratos, documentos... Y fue en pleno Palermo ¡eh!, en la esquina de Juan B. Justo y Guatemala. El tipo me miró a los ojos, se llevó la cartera y se fue con otro que lo estaba esperando en la moto. Fue horrible, ¿y qué terminé diciendo? “Menos mal que no me mataron”. Es terrible, pero esta es la situación hoy por hoy.
-¿Y te parece, como muchos dicen, que hace falta más mano dura?
-No lo sé... Me parece que antes que nada necesitamos pensar en serio qué queremos hacer con nuestros chicos. Son generaciones enteras sin comida, trabajo, educación.... No es algo simple, es una crisis social grave. Obvio que los chicos de 13 matan, pero también es cierto que lo hacen, porque no tienen ningún horizonte de vida por delante.
-En la India, imagino, te habrás encontrado con muchas de esas emergencias sociales…
-Sí, si bien está instalado el cliché de la espiritualidad, la pobreza en la India es también muy extrema, sobre todo porque sobrevuela una cosa de resignación -o aceptación de lo que te toca- que es muy brava. De todos modos, no estoy segura de que la situación sea peor a la de acá, lo que tiene es que es muy generalizada y visible: hay más gente y por ende muchísimos más pobres, pero también más millonarios. India es así, puro exceso.
-¿Podrías vivir allá?
-Sí, me encantaría y Matías siempre me responde, ¿vos estás loca? (ríe)
-Públicamente, quizá ahora más que nunca, vos sos el sostén de tu familia ¿Cómo impacta eso puertas adentro?
-Eso es una pavada, una fantasía popular, como tantas otras que ni siquiera me divierte charlar. (Pausa). Para mí no existe eso del “sostén” de la familia, o por lo menos, no pasa por quién de los dos padres gana más plata, nada que ver. Con Matías somos un verdadero equipo, todo se reparte en partes iguales: en el momento que yo estoy en el taller en Morón, él está buscando a mis hijos en la escuela y cuando a él le toca grabar o viajar, sucede lo mismo.
-¿No creés que hay ahí un modelo de familia distinto que también vale la pena reivindicar?
-Sí, puede ser, sobre todo si lo miro en relación a la generación de nuestros padres, donde reinaba esa vieja idea de que si el hombre no provee, bueno, nos moriremos de hambre. En ese sentido, sí creo que este es un modelo más moderno y hasta más interesante para la mujer ¿Qué más placentero que poder hacer de todo en esta vida?
-¿No te agarra en algún momento el complejo de madre ausente?
-No, para nada. Primero, porque mis tiempos los manejo yo, y cuando tengo que estar estoy, y segundo porque sé que mis hijos ven siempre a una madre feliz, contenta de poder hacer otras cosas. No quiero ser como esas mamás que están todo el día en el hogar y al final del día quieren ahorcar a sus hijos. Gracias, pero paso.
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-Siguiendo con esto de los emprendimientos, ¿por qué creés que tantas modelos o figuras se lanzan a crear su propia marca o línea de ropa?
-No creo que sólo sea algo de las modelos, sino que las mujeres en general, estamos cada vez más emprendedoras y valientes. Lo veo todo el día en el local cuando se acercan chicas para ofrecer sus artesanías, zapatos y otros productos. No sé, me parece que estamos cada vez más dispuestas a luchar y está bueno eso.
-Este año, Pancho Dotto cumplió 25 años con su agencia ¿Te reconocés en las fotos de tus comienzos con él?
-Sí, por supuesto que sí, admito que crecí bastante, pero esa diosa soy yo (ríe) ¿Nostalgia? No, para nada, nunca tuve un rollo con el pasado idílico o la juventud eterna. Lo mío es ir siempre para adelante.
-Y haciendo historia, debés ser una de las pocas que nunca se independizó de Pancho o se cambió de agencia, ¿por qué?
-(Piensa) Porque siempre me sentí muy bien con él y porque además, no soy una mujer peleadora, que se enrosca con el conflicto.
-¿Quiere decir que las que se fueron lo hicieron por alguna pelea?
-No necesariamente, pero viste que a mucha gente el paso de los años la afecta. Es como que si no provocan un cambio se sienten estancadas. Bueno, yo nunca lo viví así y siempre me pareció importante valorar y ser agradecida con el trabajo de los demás ¿Por qué irme si ahí siempre me trataron re-bien?
-Por último Dolores, ¿ya sabés como será tu Nochebuena?
-Todavía no. Sí sé que la idea es juntarnos todos, lo que no es poco, ya que entre la melliza de mi mamá, que tiene 5 varones, mi otro tía que tiene 3, nosotros que somos 6 hermanos, los suegros, cuñados y nietos somos una verdadera multitud. Siempre la pasamos en casa, pero este año la tía Betty se puso firme y quiere que sea en la suya. Veremos, por ahora, la cadena de mails sigue interminable.
-Quizá hasta termines zafando del stress de hacer de anfitriona...
-No, ¡si a mí me encanta! Para mí la Navidad es una fiesta de los chicos, por lo tanto, no tengo problemas en que la casa se llene de gente. Es verdad que te queda hecha pelota, pero todo bien, no hay nada que un buen lavavajillas no pueda solucionar (risas) - |
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Texto: Pablo Steinmann |
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Producción: Carolina Mergherian
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Fotos: Cristian Welcomme |
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Maquilló: Bettina Frumboli para Frumbolli-Novillo cn productos Lancôme
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Peinó: Facu Díaz para Estudio H con productos Redked |
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Agradecimientos. Holi (Vestuario) y Che Lulu Trendy Hotel (Locación)
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“En casa están todos chochos porque ven a una madre feliz, contenta de poder hacer otras cosas. No quiero ser como esas mamás que están todo el día encerradas en el hogar y al final del día quieren ahorcar a sus hijos”.
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“Para mí no existe eso del ‘sostén’
de la familia, o por
lo menos, no pasa
por quién de los dos padres gana
más plata, nada que ver. Con Matías somos
un verdadero equipo y todo siempre se reparte en partes iguales”. |
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