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Presente naturalmente en la piel, el ácido hialurónico desempeña una acción clave en su estructura y elasticidad. La propiedad número uno es su enorme capacidad de captar, fijar y retener a su alrededor gran cantidad de agua, aportando volumen a los tejidos y reconstituyendo las fibras que sostienen los tejidos de la piel.
Mónica Milito, cirujana plástica y miembro de la Asociación Argentina de Cirugía Plástica, explica que se encuentra en el espacio que rodea las células, llamado tejido extracelular. “Su función es formar una matriz viscosa donde están inmersas las fibras elásticas y de colágeno, a través de la captación y retención de agua. Gracias a este mecanismo se le atribuye la capacidad de hidratar la piel y dar volumen”, afirma.
MATERIAL NOBLE
Hoy en día, los laboratorios sintetizan ácido hialurónico en distintas formas, con el fin de que pueda emplearse tanto en arrugas finas como en gruesas y profundas, y también para dar volumen a labios, pómulos y mentón o para modelar el contorno facial. “Las diferentes concentraciones que se desarrollan actualmente lo convierten en el producto ideal porque se adapta a diferentes profundidades y correcciones”, apunta la Dra. Cristina Sciales, especialista en cirugía y medicina estética, y directora del centro que lleva su nombre. Además, destaca que en su concentración más suave es ideal como sustituto del colágeno humano para el relleno de ojeras o para líneas finas como las peribucales. También es óptimo para rellenar el surco nasogeneano, las comisuras caídas y el surco que a veces se forma en la mitad del pómulo, dando una expresión de cansancio y tristeza.
“Es un tratamiento en alza porque exige mínimo reposo y permite una rápida inserción laboral. En arrugas superficiales e intermedias cobra protagonismo por ser un material muy noble que no deja sobreelevación y, para arrugas peribucales, es la opción de primera instancia”, explica el cirujano Raúl Banegas, miembro de la Sociedad de Cirugía Plástica de Buenos Aires.
Otra ventaja es que no necesita test de alergia y se integra de manera natural en los tejidos, sin producir fibrosis por reacción a cuerpo extraño y, por lo tanto, sin alterar las características de la piel. Es más, tiene un efecto beneficioso, proporcionando una mayor hidratación y volumen. La Dra. Sciales destaca que al ser un componente de la dermis que aporta sostén, el producto sintético se amalgama con el biológico, enriqueciéndolo.
Milito afirma que el ácido hialurónico es compatible con otros rellenos y por lo tanto puede aplicarse en pacientes que anteriormente ya hayan recurrido a este procedimiento con otras sustancias.
Un ítem importante: el ácido hialurónico es un producto reabsorbible, es decir que el organismo lo incorpora gradualmente, y por lo tanto los tratamientos deben ser frecuentes. Según la densidad de la fórmula, tiene una duración de tres meses hasta un año y medio. Esto que puede interpretarse como un punto en contra es, sin embargo, para los profesionales de la estética, otra de sus ventajas. Es que las necesidades a los 30 no son las mismas que a los 50, y como seguimos envejeciendo, a largo plazo el relleno va a estar ubicado en un sitio incorrecto, creando el antiestético efecto derrumbe. Además, en la medida que disminuye, el paciente lo nota y puede someterse a un retoque.
MIX EFICAZ
El procedimiento es simple y se lleva a cabo con anestesia sólo en la sensible zona de labios, para darle mayor confort al paciente. El Dr. Raúl Banegas explica que utiliza una anestesia similar al del odontólogo, pero aún más suave. Al colocar el relleno, se emplean agujas ultrafinas y se sigue la técnica de tunelización, retirando la aguja a medida que se inyecta. Otra forma de aplicación es a través de microgotas en varios puntos.
Los límites de este procedimiento no son un capítulo menor. Dermatólogos y cirujanos advierten que no es una buena opción para cubrir las arrugas de la frente o el contorno de los ojos, instaladas en zonas de movimiento y ligadas a la contracción muscular. “Para rejuvenecer el tercio superior del rostro la mejor indicación es el botox”, dice Banegas. De hecho, complementar ambos procedimientos no quirúrgicos y mínimamente invasivos es una tendencia en alza para obtener un resultado total. Los rellenos con ácido hialurónico también se pueden emplear como un complemento quirúrgico, para mejorar algún microdetalle después de un lifting.
“Vale realizar en el mismo momento peelings suaves e intermedios, o combinar el ácido hialurónico con colágeno humano en capas superficiales, por ejemplo en la boca, creando una técnica en capas que le da al labio un aspecto juvenil y también se puede complementar con láser de luz pulsada cuando se rellena un surco muy profundo”, apunta la doctora Sciales.
Este ingrediente también se utiliza en forma de mesoterapia, para contribuir a la absorción de agua y dar turgencia a la piel. Además, genera ácido hialurónico nuevo, con lo que estimula a las células formadoras de colágeno. Mediante la técnica de mesoterapia facial se pueden incorporar en la dermis, junto con el ácido hialurónico, otras sustancias tales como vitaminas C y B y DMAE (ingrediente antiflaccidez), que regeneran las fibras de colágeno y elastina, logrando tonicidad y rejuvenecimiento de la piel. Lo ideal son cuatro sesiones y el resultado es una piel más esponjosa y revitalizada. Un producto que se adapta a diferentes usos y combinaciones y que se suma al arsenal más importante contra el envejecimiento. - |
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