Viaje: Berlín
  Ave Fénix europeo  
 

Juan Miceli viajó por trabajo, pero la amplia oferta cultural de la capital alemana lo atrapó definitivamente y terminó viviendo una gran aventura con todos los condimentos: iglesias, museos, discotecas ¡y hasta un bar nudista!

 
 
 

Berlín tiene ritmo. Esta ciudad excitante que se transforma cada día, supo reinventarse a pesar de su historia trágica. “Me encantó. Tenía prejuicios con respecto al orden que podía encontrar, pero una vez ahí me di cuenta de lo impresionante que es el lugar: hay una movida cultural increíble”, cuenta Juan Miceli quien llegó para cubrir un aniversario de la caída del Muro y terminó pasando 15 días divertidísimos, más parecidos a unas gloriosas vacaciones que a jornadas de trabajo.

“Unos chicos tenían guardados en un galpón, a la venta para algún coleccionista internacional, dos tramos del primer bloque que se sacó del Muro. Después de hacerles una nota para Telenoche quedamos muy amigos, así que recorrí Berlín con ellos: no fue nada turístico, sino bastante local... Íbamos a After Work Clubs, recitales y lugares para bailar”, se acuerda y también confiesa que extraña un poco la barba y el pelo largo de entonces.

Grandes maestros de la arquitectura como Schinkel y Knobelsdorff definieron la imagen histórica de la ciudad con su clasicismo prusiano, mientras que contemporáneos como Daniel Libeskind y Renzo Piano apuestan por el nuevo Berlín, ese más cosmopolita, unificado, que reúne antiguas iglesias con agitadas discotecas, entre otras paradojas. El fatídico Muro tenía una longitud de más de 155 kilómetros y separó la parte oriental de la ciudad y su territorio circundante del lado occidental. Existió desde el 13 de agosto de 1961 y su histórica caída se llevó a cabo el 9 de noviembre de 1989.

“Estuve de los dos lados y en el Este todavía te podés dar cuenta del pasado comunista: todo es más gris y homogéneo”, explica Miceli. Ubicada en el centro de Europa, Berlín se está convirtiendo rápidamente en la ciudad más importante en el campo del arte moderno del viejo continente. Tanto es así que su ambiente musical, templo de la electrónica, es el paraíso de los DJ’s.

Tras la reunificación, en 1990 el gobierno comenzó una remodelación que convirtió a la ciudad en un gran terreno en obra. “Lo que más me llamó la atención fue todo el progreso a la vista. Es una imagen súper fuerte: desde la ventana de mi hotel llegué a contar 58 plumas, que son esas grúas que se usan para construir edificios. El auge y el desarrollo en Berlín son fantásticos.

Eso es un poco el símbolo de su historia: su poder de reconstrucción. El alemán, sin dudas, es un pueblo con esa capacidad”, reflexiona.

La ciudad está dividida en distritos y el más famoso es Charlottenburg, donde se puede pasear por Kurfürstendamm y comprar en las tiendas más importantes hasta vaciar los bolsillos. La Gedächtniskirche, o Iglesia Memorial, en la Breidscheidplatz, merece una visita: es un monumento a la paz y la reconciliación formado por un conjunto de ruinas rodeadas por un edificio moderno... un muy buen ejemplo del Berlín actual, marcado por el tiempo y la novedad.

Pero Juan Miceli, el serio conductor de En síntesis, el periodista que por las noches da la última información desde la pantalla de Canal 13, optó por la aventura para terminar su viaje y se adentró en el sub-mundo berlinés. Gregor, uno de los amigos que conoció al llegar, le había prometido que la salida final sería a un lugar... especial. Y sí que lo fue.

“Llegamos a una puerta misteriosa en la que hubo que dar una contraseña para ingresar. Había una chica con la que mi amigo discutió un rato en alemán. Yo no me enteraba de nada hasta que finalmente me anunciaron que podía quedarme con mis pantalones puestos, pero nada más”, relata y confirma: “Se llamaba Kit Kat Club y era un bar nudista”. Sobre la extraña experiencia, recuerda: “El resto de la gente estaba completamente desnuda y el raro era yo. Me quedé helado. Siempre está la fantasía de conocer un lugar así, pero me dio un poco de aprensión... Tenía como asquito de sentarme, así que estuve parado un rato en un rincón y finalmente me fui”, confiesa entre risas, y jura que a Berlín volvería encantado pero que al tremebundo Kit Kat Club... “¡Ni loco!”.

 
 
  Entrevista: Daniela Pasik.
  Fotos: AFP y gentileza Magazin Deutschland y Embajada de Alemania
 

 
“Este pueblo es la quintaesencia de la Patagonia. Por la inmensidad, por la nitidez, por el aire, por ese mar azul. No necesitás hacer nada en particular para sentir que estás viviendo algo muy intenso”.
 
 
" Durante un viaje a Trelew un amigo me habló del lugar. Lo que transmitía era tan fuerte que quise ir en ese momento."
 
 
 
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